jueves, abril 02, 2026

Despedida y cierre del balneario 2026

 

Hoy hemos amanecido con cara de despedida y esa desgana melancólica que anticipa las despedidas. Los días han pasado lentos, pero a la vez, rapidísimos. Pero es lo que hay, lo nuestro era por 10 días, nueve noches y ya los hemos cumplidos. Nos toca pasar página y abrir una nueva etapa.

Hemos disfrutado por última vez el fantástico desayuno que ofrecen en este balneario, hemos hecho las maletas y, como si estuviéramos sincronizados, hemos aparecido juntos en nuestros coches para despedirnos e iniciar el regreso. Juan Manuel y Celia salen para Oropesa; Elvira y yo vamos a Tafalla para ver a mis hermanos y pasar con ellos lo que resta de Semana Santa.

Volviendo la vista atrás y comparando la estancia en el Balneario Pallarés con lo vivido en los otros balnearios por los que hemos ido pasando (Fitero, Cestona, Liérganes), creemos que todos ellos mantienen una línea común, pero con notables diferencias. Al pertenecer Cestona y Liérganes a la empresa RELAIS TERMAL, todos están ubicados en edificios antiguos y nobles, pero sin la suficiente renovación. También Pallarés es un balneario con mucha tradición (la pudimos ver en la película “Los jueves milagro” de Berlanga) y una hechura de palacio de altos vuelos. Sorprendía pasar de una escalinata de mármol blanco impresionante a una zona desconchada y amenazando ruina. Cabe suponer que irán recuperando poco a poco los edificios y al final alcanzarán su esplendor de otrora.

Pallarés ha sido mejor que los balnearios anteriores en la comida (la gran diversidad y la calidad de los alimentos que se ofrecían en el buffet ha sido excelente). También el lago exterior de agua caliente ha marcado la diferencia (aunque también Fitero tenía una piscina exterior de agua caliente). En cambio, ha sido peor que los otros en lo que se refiere al programa de aguas que nos ha parecido escaso y poco diverso. Tampoco tienen actividades para los balnearista. Nuestras visitas al entorno (que forman parte esencial de nuestra forma de valorar el balneario) no han sido, quizás, tan intensas como en Cestona o Liérganes, pero, aunque menos llamativo, también nos ha gustado mucho lo que hemos visto de Aragón, esa combinación de vegas feraces siguiendo los cauces de los muchos ríos de la zona junto a enormes llanuras de terreno seco orladas de árboles frutales y cultivos de pasto para el ganado. Llanuras que se mezclaban con montículos de tierra arcillosa que ha ido tomando formas extrañas con el paso del tiempo y la erosión. Y sin olvidar el espectáculo natural del Monasterio de Piedra, la belleza urbanística de ANENTO, los restos del vigor defensivo de la zona o la presencia permanente de los tiempos artísticos (mudéjar, renacimiento, barroco) que se mostraban en monasterios y monumentos civiles.

En definitiva, ha estado bien. Pallarés responde a la buena fama que tiene entre los balnearios y ha cubierto bien nuestras expectativas. Ahora a esperar que el balneario del año que viene siga manteniendo el nivel de los anteriores.

 

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