No es fácil llegar a ser profesor/a universitaria. La vida académica está
concebida como una pendiente empinada que exige tesón y estrategia, pero exige,
sobre todo, paciencia. La vida se nos ha ido llenando de controles
administrativos y académicos que nos obligan a estar siempre pendientes de las
exigencias burocráticas para poder seguir avanzando. Probablemente, eso es algo
que sucede en todos los órdenes de la vida, pero es en la universidad donde el
paradigma del hipercontrol encuentra especial cobijo: evaluación anual por
parte de los estudiantes, evaluación de la calidad docente, evaluación de la
investigación (sexenios), acreditaciones, concurso de acceso, oposición de
titulares y catedráticos/as… y así, todo el tiempo que dure tu vida como
docente. Un calvario que cada profesor o profesora lo lleva como puede.
Mi hija María lo lleva francamente mal. Y no porque tenga miedo a hacerlo
mal, sino porque tiene miedo a sentirse mal. Y como suele pasar, ese temor
preventivo acaba convirtiéndose en una especie de profecía que se cumple. Para
ella, el calvario estructural de las oposiciones acaba convirtiéndose en una
pesadilla insidiosa que la martiriza en los meses previos al acto.
En eso se parece poco a mí y bien que lo siento. Yo disfrutaba con estos
actos. Me ayudaban a concentrarme durante el periodo de preparación y el desarrollo del examen suponía un desafío estimulante. Por supuesto, sentía la
ansiedad momentánea del riesgo que todo examen lleva consigo, pero solía
vivirlo como un desafío amigable. Probablemente eran otros tiempos y otras
condiciones que vivíamos con menos estrés que el que sienten ahora los jóvenes
profesores.
El caso es que, aunque no sin atrancos y dificultades de última hora, la
fecha de la oposición de María se fijó para el 7 de Julio. La ansiedad y los
nervios se mascaban en casa los días previos, pero el día llegó (precisamente
coincidiendo con el día de San Fermín, que como navarro es el día mágico del
año: buen augurio) y se marcó la cita para las 16:30 de la tarde. María y Luca
marcharon de buena mañana a Ourense para tenerlo todo preparado y yo salí a
medio día para estar allí a la hora marcada. Elvira se quedó en casa con Íria y
Matteo esperando noticias.
Tampoco es que, llegado el día, el azar y sus destrozos se hubieran
relajado sino que nos tuvieron en vilo hasta el final, final. Resulta que el
convenio de los conserjes de la Facultad exige cerrar el edificio en Julio a
las 7 de la tarde. Eso ya restringía mucho el tiempo disponible (de las 16:30 a
las 18:50), pero la cosa aún se complicó más pues una de las profesoras que
formaba parte del tribunal venía de Murcia y su avión de Alicante a Vigo que
debía salir a las 11 de la mañana no salió hasta las 3 de la tarde con llegada
a Vigo a las 4 y pico. Viaje relámpago de Vigo a Ourense y sin poder tomar más
que un café comenzó el ejercicio, tras los saludos iniciales, a las 5 menos 10.

María lo llevaba todo muy preparado. Organizó su presentación en tres
partes: su curriculum vitae y experiencia docente e investigadora; su proyecto
docente y guía didáctica referidos a la materia para cuya enseñanza concursaba;
el proyecto de investigación sobre coreografías educativas para la etapa 0-3
que presentaba como actividad a desarrollar si obtenía la plaza. Y todo salió
perfecto tanto en el contenido como en la forma. Apoyándose en una presentación
en Power Point, fue avanzando paso a paso, con seguridad y solvencia (al menos, vista desde fuera) por
el intrincado esquema de datos, conceptos, estructuras, ideas y reflexiones que
un Proyecto Docente lleva en su interior.
María comunica muy bien cuando está tranquila. Y a fe que lo estaba o,
cuando menos, lo parecía. Le debió pasar lo que a los/as actores de teatro que,
según cuentan, están muy nerviosos antes de comenzar la obra, pero una vez ya
en acción, los nervios desaparecen y ellos se meten en cuerpo y alma en sus
personajes. Así la veía yo a ella, muy metida en su papel, muy centrada en las
diapositivas por las que iba transitando, razonando lo que iba diciendo y
captando la atención del tribunal. ¡Muy bien!
Acabó en el tiempo que había previsto (una hora de exposición) y comenzó la
segunda parte de la prueba con la intervención de los miembros del tribunal.
Comenzó el prof. Trillo, inseparable partenaire
universitario en la USC, poniendo en valor este tipo de actos académicos porque
legitiman la decisión que finalmente se adopte. No basta, argumentó, con que se cuente con la
acreditación de agencias externas, es preciso que los nombramientos surjan de
la consideración razonada que se ejerce en la propia academia. Consideró el CV
de María más que suficiente para optar a la plaza en concurso. Destacó el
mérito de vincular la innovación educativa con la cooperación y, también, el
hecho de que en el Proyecto se hable de tareas académicas y no de actividades
(las tareas tienen una dimensión cognitiva y de orientación de la que, con
frecuencia, carecen las actividades del hacer por hacer).
Y para acabar, Felipe contó una historia con moraleja: dijo que le gustan
las plantas y que tiene una que ha ido cultivando desde hace años. Ahora es una
planta enorme a la que, no hace mucho, le salió en la base un pequeño retoño.
Dudó entre dejarlo crecer o eliminarlo, pero decidió dejarlo, aunque con dudas
sobre si sería capaz de desarrollarse. Pero lo hizo. El retoño se fue buscado
la vida y el sol por derroteros diferentes al de la planta matriz, creció en
horizontal alejándose de la sombra de la planta grande que le impedía
alimentarse de la luz y el sol. Y lo ha logrado, dijo. Concluyó señalando que
no era preciso añadir más aclaraciones para entender la metáfora.
La cosa es que yo conozco esa planta, aunque no recuerdo al retoño que
nació a sus pies. Y, como también lo conozco a él, no me fue difícil entender
la analogía. Supongo que quería decirle a María que ella ya había crecido y que
tiene que independizarse. Se supone que independizarse de mí, que soy esa
planta grande que le roba luz y sol. Estoy de acuerdo en lo de independizarse y
en lo de disponer de luz y sol propios. ¿Qué padre podría no estarlo? Pero más
allá de lo que pueda suponer, de ventajas y desventajas, el tener un padre o
una madre que han tenido suerte en la vida, no sé si mi ramaje podría hacer ya
ese daño. Lo bueno (o malo) del otoño (también el otoño de la vida) es que te
quedas pelao y todo son grietas a través de las cuales se filtra toda la luz y
el sol disponibles. Lo que buscas, ante todo, es que esos retoños crezcan, se
expandan y se conviertan en nuevas plantas. De todas formas, es una bonita
metáfora, amigo Felipe, y traída a cuento con un atinado propósito.
La otra profesora miembro del Tribunal era la colega murciana Paz Prendes, catedrática
de Didáctica y Organización Escolar, como yo. Estuvo simpática y amable.
Coincidió con María en la idea de que preparar el Proyecto Docente para una
oposición es una ocasión estupenda para repensar la propia práctica docente.
Así lo había planteado María en su exposición y ella, Paz, aseguró que así era
como ella lo había vivido en sus oposiciones. Repitió la constatación de que la
candidata tenía un currículum vitae más que suficiente y muy bien alineado con
lo que había sido su vida. Se sintió muy congratulada con que María contara con
experiencia de trabajo vinculada a las aulas hospitalarias, con las que también
había colaborado ella misma en diversas ocasiones. Mostró coincidencia también
en la necesidad de transferencia de
conocimientos e ideas como condición de la buena docencia e investigación. Lo
que hacemos debe estar orientado, decía, a dejar impacto en la sociedad. Y ese
propósito era patente en todo lo que María había presentado en su exposición.
Siguiendo con su Guía Didáctica le pidió que explicara un poco más lo del
10% de la calificación atribuida a las aportaciones personales del estudiante,
condición que se había convertido en Murcia en exigencia institucional. Y acabó
felicitándola por el proyecto de investigación presentado. La felicitaba por
centrar su proyecto en la etapa 0-3, temática que, pese a su importancia básica
en el desarrollo de la educación, está exageradamente ausente en las agendas
académicas y en las convocatorias oficiales de ayudas a la investigación. Le animó
en ese sentido a que formalizara su propuesta, la transformara en una
investigación orientada (que no se quedara en una mera innovación docente) y la
presentara a una próxima convocatoria de proyectos nacionales de investigación.
Ella que preside en la actualidad la Comisión que evalúa los proyectos y
concede las ayudas, le veía buenas posibilidades de convertirse en un proyecto
subvencionado. Y acabó felicitándola y anunciándole que contaba con todos sus
parabienes en la prueba que se estaba realizando.
El cierre de las intervenciones del Tribunal corrió a cargo de la
presidenta del mismo, la profesora Margarita Pino, catedrática de Didáctica y
Organización Escolar de la Universidad de Vigo. Ella conoce bien a María y era
de esperar que la apoyara en este tránsito a profesora Titular. Y eso fue lo
que pasó. Tras agradecer al Dpto. su nombramiento para presidir el Tribunal se
declaró encantada de poder contar, aunque hubiera sido de forma azarosa (de los
tres miembros iniciales, dos de ellos tuvieron que desistir por estar de baja,
de manera que la única que quedaba el tribunal original era ella), con colegas
tan apreciados como Paz y Felipe. Del curriculum vitae de María dijo que, estando
ya habilitada para la plaza, sobraban consideraciones, salvo para manifestar que
era más que suficiente. Me metió a mí en el ajo, diciendo que era un currículo
apegado a mí, pero con una orientación progresivamente más independiente. Hizo
anotaciones cariñosas sobre el Proyecto Docente y la guía didáctica y se
declaró encantada con la propuesta de investigación por el enorme impacto que
algo así tendría en la formación del alumnado. Hizo hincapié en que la mezcla
entre teoría y experiencia práctica ya se ha demostrado eficaz, pero el
planteamiento que hace María aporta sobre esa excelente combinación, el reclamo
de ir transitando de de una atención a los niños y niñas basada en la “intuición”,
tan presente en la etapa de infantil, a una forma de actuación educativa basada
en “evidencias” obtenidas a través de la documentación. Necesitamos, decía, que
lo que hagamos en educación, sin perder la dimensión intuitiva y artística
siempre necesarias y más aún en la etapa de Infantil, vaya teniendo una base
científica que lo legitime.

A todas estas, ya había llegado el primer aviso de conserjería de que se
nos estaba acabando el tiempo. Pero quedaba la respuesta de María a las
intervenciones del Tribunal. Antes de buscar otras alternativas, María se
comprometió a hacer su intervención de respuesta de forma inmediata y rápida. Y
eso fue lo que hizo. Les agradeció sus aportaciones y les aseguró que las
tomaba todas ellas en cuenta. Justificó las ajustadas pretensiones de su
proyecto de investigación por el contexto claramente didáctico en que se había
concretado: lo que ella quería era que esa idea de mezclar docencia e
investigación aplicada acabara integrando a más profesores y extendiéndose a
otras materias de la titulación hasta convertirse en una especie de estilo propio
de la Facultad de Ourense, formando parte de su Modelo Educativo. Explicó el
porqué de la presencia de escuelas infantiles internacionales en el proyecto y
algunos otros aspectos del proyecto que por las prisas pudieron quedar poco
claros. Y sin más, agradeció de nuevo las aportaciones del Tribunal cerrando su
intervención.
Los otros dos miembros del tribunal renunciaron a un segundo turno de
preguntas, pero la presidenta aún le comentó alguna cosa, pero más de cariño sobre
su espíritu humilde y poco pretencioso. Y con esto quedó concluida la fase
interactiva de la prueba. La candidata y su público salimos fuera y los miembros
del tribunal se quedaron para tomar la decisión definitiva, redactar el acta y
cumplir con los requisitos administrativos. Tardaron un poco en llamarnos para
hacer público el resultado, pero nadie tenía preocupación alguna sobre ello.
Después llamaron, se leyó el acta y su propuesta positiva de María Zabalza para
ocupar la plaza de Titular de Universidad del área de Didáctica y Organización
Escolar de la Universidad de Vigo en la Facultad de Educación y Trabajo Social
del Campus de Ourense.
Después vinieron las enhorabuenas, los abrazos y las fotos. Y por supuesto,
el obligado convite a cenar a los miembros del tribunal, al que nos
incorporamos Maribel Doval, Luca y yo mismo como meritorios del día. Y fue un
momento estupendo. Es curioso cómo fuera del contexto académico el equilibrio de
identidades se modifica y dejamos de ser profesores para ser lo que al final
somos: padres y madres o abuelos, tipos normales de con una edad y una mochila
vital a la espalda, gente dispuesta a entablar una relación afectuosa y a
compartir experiencias cotidianas. Las viandas y el vino ayudan, desde luego,
porque potencian la expresividad y diluyen los filtros, pero lo más interesante
es que cambia la mirada con que nos vemos y, a nada que te esfuerces y te
pongas en situación, se pasa bien, te ríes y disfrutas. Eso fue lo que pasó,
que nos fueron sirviendo productos gallegos riquísimos (incluidas las anguilas,
que tienen su aquel), regados con buenos vinos (godello y rioja) y seguidos de
dulces pecaminosos. Nadie tenía prisas por concluir y eso que nosotros teníamos
que volver a Santiago. Teníamos reservado el tren a las 10:45, pero una vez más
llegaba con hora y media de retraso. Y casi lo agradecimos porque eso nos
permitió cenar con sosiego y regresar en coche con Maribel y cien kilómetros por
delante para continuar con nuestra fiesta.
En fin, preparas la oposición durante meses, estás al borde de un ataque de
nervios durante semanas, realizas la prueba durante un par de horas y lo
celebras con el tribunal durante otro par de horas. Y ya eres funcionaria para
toda la vida. Suelen decir los mexicanos que “quien se hace funcionario está en
el buen camino”. Y no es que sea un camino descansado, al menos en la docencia
universitaria, pero sí que es un camino despejado que, si lo sabes llevar bien,
resulta apasionante y lleno de desafíos. Así lo he vivido yo, y espero que ese
sea el futuro profesional por el que María transite a partir de ahora. Amén!