miércoles, julio 08, 2026

Y, por fín, la Oposición: MARÍA ya es profesora TITULAR DE UNIVERSIDAD.

 



No es fácil llegar a ser profesor/a universitaria. La vida académica está concebida como una pendiente empinada que exige tesón y estrategia, pero exige, sobre todo, paciencia. La vida se nos ha ido llenando de controles administrativos y académicos que nos obligan a estar siempre pendientes de las exigencias burocráticas para poder seguir avanzando. Probablemente, eso es algo que sucede en todos los órdenes de la vida, pero es en la universidad donde el paradigma del hipercontrol encuentra especial cobijo: evaluación anual por parte de los estudiantes, evaluación de la calidad docente, evaluación de la investigación (sexenios), acreditaciones, concurso de acceso, oposición de titulares y catedráticos/as… y así, todo el tiempo que dure tu vida como docente. Un calvario que cada profesor o profesora lo lleva como puede.

Mi hija María lo lleva francamente mal. Y no porque tenga miedo a hacerlo mal, sino porque tiene miedo a sentirse mal. Y como suele pasar, ese temor preventivo acaba convirtiéndose en una especie de profecía que se cumple. Para ella, el calvario estructural de las oposiciones acaba convirtiéndose en una pesadilla insidiosa que la martiriza en los meses previos al acto.

En eso se parece poco a mí y bien que lo siento. Yo disfrutaba con estos actos. Me ayudaban a concentrarme durante el periodo de preparación y el desarrollo del examen suponía un desafío estimulante. Por supuesto, sentía la ansiedad momentánea del riesgo que todo examen lleva consigo, pero solía vivirlo como un desafío amigable. Probablemente eran otros tiempos y otras condiciones que vivíamos con menos estrés que el que sienten ahora los jóvenes profesores.

El caso es que, aunque no sin atrancos y dificultades de última hora, la fecha de la oposición de María se fijó para el 7 de Julio. La ansiedad y los nervios se mascaban en casa los días previos, pero el día llegó (precisamente coincidiendo con el día de San Fermín, que como navarro es el día mágico del año: buen augurio) y se marcó la cita para las 16:30 de la tarde. María y Luca marcharon de buena mañana a Ourense para tenerlo todo preparado y yo salí a medio día para estar allí a la hora marcada. Elvira se quedó en casa con Íria y Matteo esperando noticias.

Tampoco es que, llegado el día, el azar y sus destrozos se hubieran relajado sino que nos tuvieron en vilo hasta el final, final. Resulta que el convenio de los conserjes de la Facultad exige cerrar el edificio en Julio a las 7 de la tarde. Eso ya restringía mucho el tiempo disponible (de las 16:30 a las 18:50), pero la cosa aún se complicó más pues una de las profesoras que formaba parte del tribunal venía de Murcia y su avión de Alicante a Vigo que debía salir a las 11 de la mañana no salió hasta las 3 de la tarde con llegada a Vigo a las 4 y pico. Viaje relámpago de Vigo a Ourense y sin poder tomar más que un café comenzó el ejercicio, tras los saludos iniciales, a las 5 menos 10.

 María lo llevaba todo muy preparado. Organizó su presentación en tres partes: su curriculum vitae y experiencia docente e investigadora; su proyecto docente y guía didáctica referidos a la materia para cuya enseñanza concursaba; el proyecto de investigación sobre coreografías educativas para la etapa 0-3 que presentaba como actividad a desarrollar si obtenía la plaza. Y todo salió perfecto tanto en el contenido como en la forma. Apoyándose en una presentación en Power Point, fue avanzando paso a paso, con seguridad y solvencia (al menos, vista desde fuera) por el intrincado esquema de datos, conceptos, estructuras, ideas y reflexiones que un Proyecto Docente lleva en su interior.

María comunica muy bien cuando está tranquila. Y a fe que lo estaba o, cuando menos, lo parecía. Le debió pasar lo que a los/as actores de teatro que, según cuentan, están muy nerviosos antes de comenzar la obra, pero una vez ya en acción, los nervios desaparecen y ellos se meten en cuerpo y alma en sus personajes. Así la veía yo a ella, muy metida en su papel, muy centrada en las diapositivas por las que iba transitando, razonando lo que iba diciendo y captando la atención del tribunal. ¡Muy bien!

Acabó en el tiempo que había previsto (una hora de exposición) y comenzó la segunda parte de la prueba con la intervención de los miembros del tribunal. Comenzó el prof. Trillo, inseparable partenaire universitario en la USC, poniendo en valor este tipo de actos académicos porque legitiman la decisión que finalmente se adopte. No basta, argumentó, con que se cuente con la acreditación de agencias externas, es preciso que los nombramientos surjan de la consideración razonada que se ejerce en la propia academia. Consideró el CV de María más que suficiente para optar a la plaza en concurso. Destacó el mérito de vincular la innovación educativa con la cooperación y, también, el hecho de que en el Proyecto se hable de tareas académicas y no de actividades (las tareas tienen una dimensión cognitiva y de orientación de la que, con frecuencia, carecen las actividades del hacer por hacer).

Y para acabar, Felipe contó una historia con moraleja: dijo que le gustan las plantas y que tiene una que ha ido cultivando desde hace años. Ahora es una planta enorme a la que, no hace mucho, le salió en la base un pequeño retoño. Dudó entre dejarlo crecer o eliminarlo, pero decidió dejarlo, aunque con dudas sobre si sería capaz de desarrollarse. Pero lo hizo. El retoño se fue buscado la vida y el sol por derroteros diferentes al de la planta matriz, creció en horizontal alejándose de la sombra de la planta grande que le impedía alimentarse de la luz y el sol. Y lo ha logrado, dijo. Concluyó señalando que no era preciso añadir más aclaraciones para entender la metáfora.

La cosa es que yo conozco esa planta, aunque no recuerdo al retoño que nació a sus pies. Y, como también lo conozco a él, no me fue difícil entender la analogía. Supongo que quería decirle a María que ella ya había crecido y que tiene que independizarse. Se supone que independizarse de mí, que soy esa planta grande que le roba luz y sol. Estoy de acuerdo en lo de independizarse y en lo de disponer de luz y sol propios. ¿Qué padre podría no estarlo? Pero más allá de lo que pueda suponer, de ventajas y desventajas, el tener un padre o una madre que han tenido suerte en la vida, no sé si mi ramaje podría hacer ya ese daño. Lo bueno (o malo) del otoño (también el otoño de la vida) es que te quedas pelao y todo son grietas a través de las cuales se filtra toda la luz y el sol disponibles. Lo que buscas, ante todo, es que esos retoños crezcan, se expandan y se conviertan en nuevas plantas. De todas formas, es una bonita metáfora, amigo Felipe, y traída a cuento con un atinado propósito.

La otra profesora miembro del Tribunal era la colega murciana Paz Prendes, catedrática de Didáctica y Organización Escolar, como yo. Estuvo simpática y amable. Coincidió con María en la idea de que preparar el Proyecto Docente para una oposición es una ocasión estupenda para repensar la propia práctica docente. Así lo había planteado María en su exposición y ella, Paz, aseguró que así era como ella lo había vivido en sus oposiciones. Repitió la constatación de que la candidata tenía un currículum vitae más que suficiente y muy bien alineado con lo que había sido su vida. Se sintió muy congratulada con que María contara con experiencia de trabajo vinculada a las aulas hospitalarias, con las que también había colaborado ella misma en diversas ocasiones. Mostró coincidencia también en la necesidad de transferencia de conocimientos e ideas como condición de la buena docencia e investigación. Lo que hacemos debe estar orientado, decía, a dejar impacto en la sociedad. Y ese propósito era patente en todo lo que María había presentado en su exposición.

Siguiendo con su Guía Didáctica le pidió que explicara un poco más lo del 10% de la calificación atribuida a las aportaciones personales del estudiante, condición que se había convertido en Murcia en exigencia institucional. Y acabó felicitándola por el proyecto de investigación presentado. La felicitaba por centrar su proyecto en la etapa 0-3, temática que, pese a su importancia básica en el desarrollo de la educación, está exageradamente ausente en las agendas académicas y en las convocatorias oficiales de ayudas a la investigación. Le animó en ese sentido a que formalizara su propuesta, la transformara en una investigación orientada (que no se quedara en una mera innovación docente) y la presentara a una próxima convocatoria de proyectos nacionales de investigación. Ella que preside en la actualidad la Comisión que evalúa los proyectos y concede las ayudas, le veía buenas posibilidades de convertirse en un proyecto subvencionado. Y acabó felicitándola y anunciándole que contaba con todos sus parabienes en la prueba que se estaba realizando.

El cierre de las intervenciones del Tribunal corrió a cargo de la presidenta del mismo, la profesora Margarita Pino, catedrática de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Vigo. Ella conoce bien a María y era de esperar que la apoyara en este tránsito a profesora Titular. Y eso fue lo que pasó. Tras agradecer al Dpto. su nombramiento para presidir el Tribunal se declaró encantada de poder contar, aunque hubiera sido de forma azarosa (de los tres miembros iniciales, dos de ellos tuvieron que desistir por estar de baja, de manera que la única que quedaba el tribunal original era ella), con colegas tan apreciados como Paz y Felipe. Del curriculum vitae de María dijo que, estando ya habilitada para la plaza, sobraban consideraciones, salvo para manifestar que era más que suficiente. Me metió a mí en el ajo, diciendo que era un currículo apegado a mí, pero con una orientación progresivamente más independiente. Hizo anotaciones cariñosas sobre el Proyecto Docente y la guía didáctica y se declaró encantada con la propuesta de investigación por el enorme impacto que algo así tendría en la formación del alumnado. Hizo hincapié en que la mezcla entre teoría y experiencia práctica ya se ha demostrado eficaz, pero el planteamiento que hace María aporta sobre esa excelente combinación, el reclamo de ir transitando de de una atención a los niños y niñas basada en la “intuición”, tan presente en la etapa de infantil, a una forma de actuación educativa basada en “evidencias” obtenidas a través de la documentación. Necesitamos, decía, que lo que hagamos en educación, sin perder la dimensión intuitiva y artística siempre necesarias y más aún en la etapa de Infantil, vaya teniendo una base científica que lo legitime.

 A todas estas, ya había llegado el primer aviso de conserjería de que se nos estaba acabando el tiempo. Pero quedaba la respuesta de María a las intervenciones del Tribunal. Antes de buscar otras alternativas, María se comprometió a hacer su intervención de respuesta de forma inmediata y rápida. Y eso fue lo que hizo. Les agradeció sus aportaciones y les aseguró que las tomaba todas ellas en cuenta. Justificó las ajustadas pretensiones de su proyecto de investigación por el contexto claramente didáctico en que se había concretado: lo que ella quería era que esa idea de mezclar docencia e investigación aplicada acabara integrando a más profesores y extendiéndose a otras materias de la titulación hasta convertirse en una especie de estilo propio de la Facultad de Ourense, formando parte de su Modelo Educativo. Explicó el porqué de la presencia de escuelas infantiles internacionales en el proyecto y algunos otros aspectos del proyecto que por las prisas pudieron quedar poco claros. Y sin más, agradeció de nuevo las aportaciones del Tribunal cerrando su intervención.

Los otros dos miembros del tribunal renunciaron a un segundo turno de preguntas, pero la presidenta aún le comentó alguna cosa, pero más de cariño sobre su espíritu humilde y poco pretencioso. Y con esto quedó concluida la fase interactiva de la prueba. La candidata y su público salimos fuera y los miembros del tribunal se quedaron para tomar la decisión definitiva, redactar el acta y cumplir con los requisitos administrativos. Tardaron un poco en llamarnos para hacer público el resultado, pero nadie tenía preocupación alguna sobre ello. Después llamaron, se leyó el acta y su propuesta positiva de María Zabalza para ocupar la plaza de Titular de Universidad del área de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Vigo en la Facultad de Educación y Trabajo Social del Campus de Ourense.

Después vinieron las enhorabuenas, los abrazos y las fotos. Y por supuesto, el obligado convite a cenar a los miembros del tribunal, al que nos incorporamos Maribel Doval, Luca y yo mismo como meritorios del día. Y fue un momento estupendo. Es curioso cómo fuera del contexto académico el equilibrio de identidades se modifica y dejamos de ser profesores para ser lo que al final somos: padres y madres o abuelos, tipos normales de con una edad y una mochila vital a la espalda, gente dispuesta a entablar una relación afectuosa y a compartir experiencias cotidianas. Las viandas y el vino ayudan, desde luego, porque potencian la expresividad y diluyen los filtros, pero lo más interesante es que cambia la mirada con que nos vemos y, a nada que te esfuerces y te pongas en situación, se pasa bien, te ríes y disfrutas. Eso fue lo que pasó, que nos fueron sirviendo productos gallegos riquísimos (incluidas las anguilas, que tienen su aquel), regados con buenos vinos (godello y rioja) y seguidos de dulces pecaminosos. Nadie tenía prisas por concluir y eso que nosotros teníamos que volver a Santiago. Teníamos reservado el tren a las 10:45, pero una vez más llegaba con hora y media de retraso. Y casi lo agradecimos porque eso nos permitió cenar con sosiego y regresar en coche con Maribel y cien kilómetros por delante para continuar con nuestra fiesta.

En fin, preparas la oposición durante meses, estás al borde de un ataque de nervios durante semanas, realizas la prueba durante un par de horas y lo celebras con el tribunal durante otro par de horas. Y ya eres funcionaria para toda la vida. Suelen decir los mexicanos que “quien se hace funcionario está en el buen camino”. Y no es que sea un camino descansado, al menos en la docencia universitaria, pero sí que es un camino despejado que, si lo sabes llevar bien, resulta apasionante y lleno de desafíos. Así lo he vivido yo, y espero que ese sea el futuro profesional por el que María transite a partir de ahora. Amén!

 

 

sábado, junio 13, 2026

La GRADUACIÓN de ÍRIA.

 



Debe ser que se va expandiendo la necesidad de ir celebrándolo todo, de reforzar los inputs positivos (o de convertir a través de la celebración en positivo las cosas que vamos viviendo), la cosa es que nuestra nieta IRIA ha celebrado hoy su graduación de final de la etapa de Primaria. Ha sido su primera graduación (no pudo hacer la de final de infantil porque estábamos en plena pandemia), pero hoy se ha puesto guapa y nos ha convocado a su cole porque celebraban su gran fiesta de graduación y se despedían de sus profes para dar el salto al Instituto.

La alegría del día comenzó en el trayecto de ir hacia el colegio. Se aproximaban las 9 de la mañana y nos fuimos cruzando con multitud de niños y niñas de diferentes edades caminando de la mano de su padre o de su madre hacia el colegio. Ese ritual matutino de entrada al colegio con cientos de niños, unos contentos y charlatanes, otros callados y amodorrados, pero todos muy metidos en su oficio de escolares y conscientes de que cada mañana llega el colegio, con la misma necesidad que llega el desayuno. Agobia un poco por lo que tiene de “doma” de la infancia, de “horca caudina” por la que todos han de pasar, pero resulta una imagen fantástica si se analiza desde el poder e importancia de las escuelas como la gran institución que modula la vida cotidiana de la sociedad y las personas desde su primera infancia. Las escuelas como una auténtica zona de encuentro a la que cada mañana llegan, caminando o en coche, mareas de niños que van a vivir juntos una nueva jornada de su vida infantil. Y con ellos, mareas de padres y madres que confían sus hijos a la escuela y los profesores sabiendo que allí van a estar bien, cuidados y aprendiendo a vivir.

Pero lo importante de hoy es que se celebra el acto de graduación de 6º de Primaria en el Julián Marías del barrio de Las Rosas. No solo los chicos y chicas estaban nerviosos, también se veía nerviosos a los padres y abuelos que ya hacían cola (y algunos se colaban, para enfado de los que esperaban) para entrar en el pabellón deportivo del cole desde media hora antes del acto. Y, una vez dentro, se seguían peleando por las sillas mejor situadas para presenciar el acto.

Fue un acto muy bonito y emotivo. Con el añadido entrañable de que los chicos y chicas de fin de Primaria llegaban desfilando llevando de su mano a los niños y niñas que concluían su etapa de infantil. Ambos transitaban a una etapa escolar superior y daba gusto verlos: los pequeños con 5-6 años; los grandes con 11-12 años. Supongo que los mayores se veían a sí mismos, seis años atrás y con la mitad de años de los que ahora tienen, en el momento, ya lejano, de dejar Infantil para entrar en Primaria.

 Habló la directora del colegio y también lo hicieron sus profesores de 6º y los de los niños de infantil que les acompañaban en el evento.Hablaron padres (uno por cada una de las tres clases que componen cada curso) y hablaron los propios alumnos en representación de cada una de las clases (entre ellos, nuestra propia nieta que llevaba días preparando su speech, que añado al final de este post). Falló un poco la megafonía, pero más por los nervios de quien tenía el micrófono en sus manos y lo movía o se movía él mismo.

Muchas cosas me llamaron la atención en este acto escolar

-El fervor y los aplausos con que los padres (y también los niños y niñas) recibían cada una de las intervenciones y las menciones concretas que los oradores iban haciendo sea a profesores, sea a cuidadoras del comedor. Muchos aplausos que parecían sinceros y sentidos. Como abuelo, pero, sobre todo, como profesional del mundo de la educación, me sentí feliz. A veces es fácil criticar a las escuelas y los profesores en los sucesos del día a día porque la tarea de educar a pie de obra, no es fácil, pero cuando llega el momento de hacer una lectura global de esos 6 años tan importantes en la vida de los niños, uno no puede sino sentirse agradecido por todo el esfuerzo realizado por un grupo de personas que han puesto todo su empeño en hacerlo lo mejor que son capaces. Me encantó.

-Me gustaron mucho los mensajes llenos de afectos. Quedó claro que la educación es mucho más que libros y tareas académicas. Tanto los padres como  los profesores que hablaron tiñeron sus mensajes de emociones. La profesora de infantil se emocionó hasta las lágrimas despidiendo a aquellos peques que habían cuidado durante tres años. Y varios acabaron sus mensajes con la frase “os queremos mucho”. Todos mencionaron lo importante que para ellos y ellas fueron los años de colegio, cómo se les ve ahora no solo crecidos sino mucho más maduros, más felices, arropados por sus amigos y amigas, solidarios, autosuficientes…

 - Ya sé que es difícil hablar a niños y niñas de 12 años y más si están en grupo y excitados, pero ellos estaban atentos a lo que los adultos decían. Y respondían a sus evocaciones con aplausos. También ellos hablaron y pese a que sus nervios y el micro no se lo pusieron fácil, lograron hacernos llegar su agradecimiento por todo lo que esos años de colegio les han aportado de vida y de humanidad. No se acordaron tanto de lo que han aprendido en matemáticas o lengua o inglés, pero sí de “las risas en medio de las clases, las miradas cómplices en las travesuras que hemos ido haciendo a lo largo de los años” y “todo aquello que les ha ayudado a ser lo que son” (del discurso de Iria).

-Me hizo gracia lo que decía la tutora. Decía que en estos dos años que lleva con ellos, les ha cogido mucho cariño y que también ella ha aprendido mucho, aunque suspendería en lengua si le pidieran explicar el significado de algunas expresiones que les oye decir, como “valimos burguer”, “six seven” o “aura”. Ni qué decir tiene que entre que las oí mal por culpa del micro y que pertenecen a la generación del Tick-Tock, me quedé in albis (esta expresión, en cambio, es más nuestra, de los boomers). Pero luego he ido a la bibliografía para enterarme y ya sé que “valimos Burger (o valió burger)” es una reconversión de la expresión malsonante mexicana de “me vale verga” (bastante similar, aunque no en significado, del “me vale madres”). Han hecho bien los chavales en sustituir verga por Burger para no escandalizar. Y la usan para  indicar que “todo salió mal”, “estamos perdidos” o esto no tiene remedio. Si te llama la profesora enfadada para que vayas inmediatamente donde ella, me explica Iria, es cuando decimos <valimos burger>. La otra expresión “six seven”, aunque mi nieta me decía que no significa nada, sí que es una expresión (bien escolar por cierto) que sirve para señalar que algo no está ni bien ni mal, que no pasa de regular, de más o menos. Y, finalmente, lo del “aura” (<aura> para lo bueno, <laura> para lo malo, me explicó Iria) es algo más conocido y parecido a carisma, a capacidad de impresionar positivamente: se pierde aura cuando uno se cae delante de todos, cuando se hace el ridículo y se gana cuando se hace algo admirable, elegante o que impresiona.  Siempre se aprende algo.



 -Sin duda, lo que más les gustó, fue el  ver su propio cambio desde que entraron en el colegio en Infantil a lo que son ahora. Le fueron pasando dos fotografías de cada uno (la de infantil y la de ahora, de adolescentes). Se lo pasaron bomba, se rieron, se reconocieron, se sorprendieron. Y desde el punto de vista del colegio fue un magnífico testimonio de lo importante que es su función en lo que se refiere no solo a la custodia de los niños, sino a su papel de construcción del desarrollo tanto físico como mental. Se les veía más inocentes e ingenuos de niños y mucho más maduros, inteligentes y pillos de mayores.

En fin, una gran mañana para nuestra nieta Iria (que por cierto estaba guapísima) que se despide de su colegio de estos últimos 6 años para subir varios peldaños hasta alcanzar el instituto. Un salto que es como un salto evolutivo para ella, como pasar de la fase de oruga a la de crisálida en su carrera por convertirse en una hermosa mariposa adulta. A ella se le ve feliz al ver que se va haciendo mayor. A sus padres también, aunque ya sospechan por los síntomas incipientes que no va a ser fácil la etapa de adolescente, de chica de instituto.

Y ahora a esperar que la otra nieta que recorre el mismo sendero en Cataluña, Mar,  también nos cuente cómo fue y vivió su graduación para poder felicitarla y subir al blog su experiencia. Un beso grande a las dos.

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El discurso de Íria y Pablo (6º B):

Hola a todos y todas. Hoy estamos aquí celebrando nuestra graduación, pero eso es un nombre, lo que de verdad estamos celebrando es el cierre de una etapa que se quedará en nuestra cabeza para siempre. Tanto en la de los padres y madres que estuvieron presentes tanto el día en que dijimos nuestra primera palabra, como ahora en nuestra primera graduación. Al igual que los profes que estuvieron presentes en el proceso e hicieron del cole nuestra segunda casa y que, aunque su obligación era enseñarnos lengua, mates, ciencias... decidieron enseñarnos, también, valores como levantar la mano y respetar el turno. Pero, sobre todo, se quedará en nuestras cabezas, porque entre estas cuatro paredes ha habido risas en medio de las clases, miradas cómplices en las travesuras que hemos ido haciendo a lo largo de los años, las salvadas que hemos tenido que hacer a un compañero de una regañina merecida...

Hoy es un día muy especial porque los niños que pisaron este cole por primera vez, están aquí hoy como última, Eso puede ser difícil de asimilar para todos vosotros porque si estáis aquí, escuchando este discurso, es porque habéis ayudado a formar el hogar de algunos de nosotros, aunque también es bonito ver cómo cerramos una puerta para abrir otra en la que dejaremos no solo buenos momentos, sino también malos que hemos ido superando. Todo lo vivido nos ha ayudado y enseñado incluyendo esos malos momentos de los que hemos aprendido y nos hemos hecho más fuertes. También dejamos atrás anécdotas, risas, que poco a poco han ido construyendo nuestra personalidad y hemos construido amistades que han estado con nosotros hasta en momentos que no eran agradables.

Nuestras amigas y amigos nos han ayudado todo este curso. Yo he venido nuevo este año y tal vez no conozca a mis compañeros de siempre, pero lo que sí sé es que todos te reciben con los brazos abiertos.Y no nos olvidemos de esas dos personas que este año han hecho que estemos bien y nos divirtamos durante esas dos horas que estábamos con ellas al día y que no se nos ocurra nada loco. Gracias a María y a Tere.

Para finalizar, recordaremos que es verdad que ya nos vamos, pero todo también lo es que estos recuerdos y las cosas que hemos hecho por los demás permanecen dejando así una imagen nuestra en los demás.

Nosotros nos vamos pero todo esto se queda.

Ahora les toca al resto del cole disfrutar de este maravilloso curso que ha dejado millones de sonrisas y sorpresas que llevaremos con nosotros hasta el final,

Gracias a todos los que me han ayudado a ser quien soy.

Y a mis compañeros: solo nos toca disfrutar de los últimos momentos juntos en el viaje fin de curso.