jueves, julio 23, 2026

Recuperando a Gerino Calvo

 

No es que lo hubiéramos perdido, pero durante bastante tiempo estuvo demasiado ocupado en mantener a flote su salud y eso le obligó a retirarse a su cuartel de invierno (y de verano), su hermosa mansión de Perdecanai. Gerino tiene varios masters en paciente hospitalario y eso le ha dotado de una paciencia y una capacidad de supervivencia envidiables. Es un profesional de la resiliencia, cosa que él lleva con la natural sonrisa resignada que fue siempre su característica fundamental.

Por eso hoy ha sido un día muy especial para sus amigos. Hasta ahora teníamos que contentarnos con las noticias sueltas que sobre él y su salud nos llegaban de vez en cuando. Habíamos intentado montar una reunión como esta varias veces, pero no fue posible. Afortunadamente, ya se siente mejor y ha sido tan amable de invitarnos a comer en su casa y disfrutar de un rato juntos para ponernos al día.

Y eso es lo que hemos hecho: correr a Perdecanai para darle un abrazo e iniciar una nueva etapa de encuentros que realimenten el aprecio personal que siempre nos hemos profesado. Allí nos encontramos los 9: Gerino y Hermi, los anfitriones; José Carlos y Marisa, Adolfo Pérez Abellás que vino de single, Felipe y Elisa y yo mismo con Elvira. Echamos mucho de menos a Alfonso Cid que de manera alguna habría faltado y que seguro que nos acompañó desde esa otra vida en la que ahora habita.

 Este tipo de reuniones las venimos haciendo desde los años 80 del pasado siglo, así que somos amigos vintage. Nos unió primero la UNED de Pontevedra (qué fabulosos vermouts tomábamos cada sábado al acabar nuestras tutorías en aquella UNED que ocupaba de prestado la planta alta del edificio de la Caja de Ahorros de Galicia, en Campogrande). Después fue el Dpto. de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Santiago (por entonces, única para toda Galicia), el grupo de investigación, de nuevo la UNED (pero ya en Monteporreiro), los congresos de Poio, etc. Mucha vida compartida durante mucho tiempo, muchas experiencias juntos, mucho afecto.

Lo que me parece más interesante de este grupo es que hemos sabido fusionar sin gran esfuerzo lo académico con lo personal. Y en eso, Gerino ha tenido mucho que ver por su enorme capacidad de ejercer influencia, más en sentido horizontal que vertical. Aunque ha transitado por multitud de puestos de dirección, siempre ha mantenido un perfil bajo en autoridad, pero muy alto en cordialidad, disponibilidad y capacidad de encuentro con todos. Quizás por eso le echábamos tanto de menos: él presume de irrelevancia (salvo en Perdecanai, claro, que es su marquesado, heredado de su padre Don Gerino) y nos trata a todos como si estuviera en deuda con nosotros, pero en realidad, él ha jugado siempre un papel muy importante como nexo de conexión.

En fin, que ha sido un gran placer poder encontrarnos todos de nuevo. Además, como es su costumbre, los marqueses de Perdecanai nos han agasajado con unas viandas estupendas, capitaneadas por unas codornices al alvariño que es el master plat de Gerino. Con el champán llegaron los regalos y las emociones. José Carlos había preparado un hermoso texto que se le leyó envuelto en la brisa de emociones que iba suscitando. Todo el encuentro fue muy emotivo y razones teníamos para sentirlo así.

 Por supuesto, nos dio tiempo a hablar de todo y ponernos al día. Y la jornada se enriqueció porque por allí andaba (andar, todavía no) la primera nieta de Gerino, muy sorprendida de ver tanta gente extraña. Estaba también el hijo de Gerino y padre de la criatura, al que habíamos conocido siendo un chavalito de 6-7 años correteando por la finca. Está claro que lo nuestro viene de lejos y que hacemos bien en no perderlo. De hecho, nos hemos despedido convocándonos para un siguiente encuentro que organizará José Carlos en Lourizán.

En fin, un buen día. De esos en los que regresas a casa con la gran satisfacción de haber vivido algo que hacía mucho tiempo deseabas hacer. Y de sentirte feliz por lograrlo.

sábado, julio 11, 2026

Homenaje a J.A. CARIDE

 

Ni el calor, ni la galbana propia de estas fechas semifinales de curso lograron deslucir el hermoso espectáculo que se desarrolló ayer en la Facultad de Educación de Santiago como homenaje al profesor Caride. Pudo más el esfuerzo agradecido de quienes organizaron el acto a escondidas del homenajeado que las dificultades propias de un acto tan masivo y complejo. Y, al final, todo salió perfecto: mucha gente, mucha emoción, un gran homenaje.

Llamaba mucho la atención la diversidad de gentes reunidas en Santiago para agradecer y rendir homenaje a José Antonio. Gentes muy diversas en edad, en procedencia, en ámbito de actuación, pero todos y todas movidas por el deseo ferviente de estar presentes y poder expresar el cariño y reconocimiento que sienten por él. Cada uno lo conoció en momentos distintos, tuvo con él relaciones diferentes y, probablemente, tenía motivos diversos para estar allí, pero eso apenas se notaba porque todos coincidíamos en el mismo propósito de hacer patente nuestra adhesión sincera al homenaje.

Me encantó constatar, una vez más, la importancia de la mirada alargada que surgió de las intervenciones. Cada uno habló de su momento y su relación con Caride, pero cuando el propio homenajeado intervino, permitió entender aquel conjunto de episodios como una narrativa que tenía más que ver más con una trayectoria. Las personas y, por eso, también los docentes hacemos tareas y actos puntuales, pero somos una presencia que continúa y se desarrolla a lo largo de mucho tiempo, convirtiéndose en biografía. Somos una vida alargada que solo cobra sentido pleno cuando es vista así, con “luces largas”. Desde luego, todos los momentos que cada uno podemos recordar de Caride con especial cariño son valiosos, pero lo realmente memorable es ver cómo tales momentos o fases tienen una continuidad y definen una trayectoria vital. Esa mirada amplía la perspectiva que cada uno pueda tener y desplaza el reconocimiento de un punto o circunstancia específica a una forma de ser y de vivir. Caride es homenajeable porque hizo cosas valiosas, desde luego, pero lo es, sobre todo, porque toda su trayectoria está marcada por esa generosidad militante. Como sucede en el cine, no se le hace este homenaje por haber hecho una buena película, sino es el premio a toda una vida. Eso es lo que muestran estos homenajes: mucha gente hablando de cosas distintas, de momentos diferentes en lugares diferentes, de acciones variadas. Lo interesante no es verlo como una suma de teselas desperdigadas en el tiempo, sino como un paisaje unitario, un patchwork multicolor que adquiere sentido como conjunto, una narrativa que describe la vida y el valor de la persona a la que se homenajea.

 Y así, cada quien desde personal mirador, fue destacando en Caride algunas de sus cualidades: su capacidad; su firmeza de convicciones; su liderazgo amable, próximo y respetuoso; su carisma como referente nacional e internacional; su tesón en promover la Educación Ambiental, primero, y la Pedagogía Social después; su capacidad para generar y mantener grupos; su bonomía. Y de paso, también fueron saliendo a la luz otros aspectos que no todos conocían: que canta bien, que toca la guitarra, que fue cantautor.

En fin, ayer quedó clara la doble dimensión que todos tenemos: esa disociación entre lo que somos como profesionales y lo que somos como personas. Aunque los organizadores quisieron montarlo como un evento mixto, lo personal desbordó y ganó por goleada a lo académico. Hubo mucha emoción, mucho cariño.

Y qué decir de la comida en el Ruta Jacobea. Pues que fue, como no podía ser menos, un estupendo colofón a una jornada plena de afectos: la comida exquisita, la atención estupenda, la conversación y el buen rollo ganando en afecto y decibelios a medida que iba avanzando el menú y disminuyendo el vino. El paso por las mesas de Caride, los cantos…muy emotivo todo. Yo me tuve que marchar un poco antes porque tenía que recoger a mis nietos del campamento donde pasan las mañanas. Me perdí la despedida que, supongo, sería interminable y marcada por el mismo tono de cariño y agradecimiento.

 Y con esta idea del agradecimiento quisiera concluir este post. Hace ya tiempo que la gratitud constituye un factor vinculado al bienestar personal y colectivo. A través del ejercicio de la gratitud nuestro cerebro se entrena en reconocer lo que la vida y las personas tienen de valioso y se reduce el estrés y frustración que genera la tendencia a la negatividad. La gratitud, señalan los estudios, fortalece la sensación de bienestar y fortalece las relaciones interpersonales. En estos tiempos que corren, tanto en el mundo como en la universidad, creo que no nos viene mal generar cauces que potencien y canalicen la gratitud. Y mucha gratitud es lo que se sentía en el homenaje de ayer a Caride. Espero que, aparte de servir para resaltar los innumerables éxitos de José Antonio, el homenaje haya servido a la vez de terapia colectiva y salgamos con un chute de bienestar que nos dure todo el verano.

 

miércoles, julio 08, 2026

Y, por fín, la Oposición: MARÍA ya es profesora TITULAR DE UNIVERSIDAD.

 



No es fácil llegar a ser profesor/a universitaria. La vida académica está concebida como una pendiente empinada que exige tesón y estrategia, pero exige, sobre todo, paciencia. La vida se nos ha ido llenando de controles administrativos y académicos que nos obligan a estar siempre pendientes de las exigencias burocráticas para poder seguir avanzando. Probablemente, eso es algo que sucede en todos los órdenes de la vida, pero es en la universidad donde el paradigma del hipercontrol encuentra especial cobijo: evaluación anual por parte de los estudiantes, evaluación de la calidad docente, evaluación de la investigación (sexenios), acreditaciones, concurso de acceso, oposición de titulares y catedráticos/as… y así, todo el tiempo que dure tu vida como docente. Un calvario que cada profesor o profesora lo lleva como puede.

Mi hija María lo lleva francamente mal. Y no porque tenga miedo a hacerlo mal, sino porque tiene miedo a sentirse mal. Y como suele pasar, ese temor preventivo acaba convirtiéndose en una especie de profecía que se cumple. Para ella, el calvario estructural de las oposiciones acaba convirtiéndose en una pesadilla insidiosa que la martiriza en los meses previos al acto.

En eso se parece poco a mí y bien que lo siento. Yo disfrutaba con estos actos. Me ayudaban a concentrarme durante el periodo de preparación y el desarrollo del examen suponía un desafío estimulante. Por supuesto, sentía la ansiedad momentánea del riesgo que todo examen lleva consigo, pero solía vivirlo como un desafío amigable. Probablemente eran otros tiempos y otras condiciones que vivíamos con menos estrés que el que sienten ahora los jóvenes profesores.

El caso es que, aunque no sin atrancos y dificultades de última hora, la fecha de la oposición de María se fijó para el 7 de Julio. La ansiedad y los nervios se mascaban en casa los días previos, pero el día llegó (precisamente coincidiendo con el día de San Fermín, que como navarro es el día mágico del año: buen augurio) y se marcó la cita para las 16:30 de la tarde. María y Luca marcharon de buena mañana a Ourense para tenerlo todo preparado y yo salí a medio día para estar allí a la hora marcada. Elvira se quedó en casa con Íria y Matteo esperando noticias.

Tampoco es que, llegado el día, el azar y sus destrozos se hubieran relajado sino que nos tuvieron en vilo hasta el final, final. Resulta que el convenio de los conserjes de la Facultad exige cerrar el edificio en Julio a las 7 de la tarde. Eso ya restringía mucho el tiempo disponible (de las 16:30 a las 18:50), pero la cosa aún se complicó más pues una de las profesoras que formaba parte del tribunal venía de Murcia y su avión de Alicante a Vigo que debía salir a las 11 de la mañana no salió hasta las 3 de la tarde con llegada a Vigo a las 4 y pico. Viaje relámpago de Vigo a Ourense y sin poder tomar más que un café comenzó el ejercicio, tras los saludos iniciales, a las 5 menos 10.

 María lo llevaba todo muy preparado. Organizó su presentación en tres partes: su curriculum vitae y experiencia docente e investigadora; su proyecto docente y guía didáctica referidos a la materia para cuya enseñanza concursaba; el proyecto de investigación sobre coreografías educativas para la etapa 0-3 que presentaba como actividad a desarrollar si obtenía la plaza. Y todo salió perfecto tanto en el contenido como en la forma. Apoyándose en una presentación en Power Point, fue avanzando paso a paso, con seguridad y solvencia (al menos, vista desde fuera) por el intrincado esquema de datos, conceptos, estructuras, ideas y reflexiones que un Proyecto Docente lleva en su interior.

María comunica muy bien cuando está tranquila. Y a fe que lo estaba o, cuando menos, lo parecía. Le debió pasar lo que a los/as actores de teatro que, según cuentan, están muy nerviosos antes de comenzar la obra, pero una vez ya en acción, los nervios desaparecen y ellos se meten en cuerpo y alma en sus personajes. Así la veía yo a ella, muy metida en su papel, muy centrada en las diapositivas por las que iba transitando, razonando lo que iba diciendo y captando la atención del tribunal. ¡Muy bien!

Acabó en el tiempo que había previsto (una hora de exposición) y comenzó la segunda parte de la prueba con la intervención de los miembros del tribunal. Comenzó el prof. Trillo, inseparable partenaire universitario en la USC, poniendo en valor este tipo de actos académicos porque legitiman la decisión que finalmente se adopte. No basta, argumentó, con que se cuente con la acreditación de agencias externas, es preciso que los nombramientos surjan de la consideración razonada que se ejerce en la propia academia. Consideró el CV de María más que suficiente para optar a la plaza en concurso. Destacó el mérito de vincular la innovación educativa con la cooperación y, también, el hecho de que en el Proyecto se hable de tareas académicas y no de actividades (las tareas tienen una dimensión cognitiva y de orientación de la que, con frecuencia, carecen las actividades del hacer por hacer).

Y para acabar, Felipe contó una historia con moraleja: dijo que le gustan las plantas y que tiene una que ha ido cultivando desde hace años. Ahora es una planta enorme a la que, no hace mucho, le salió en la base un pequeño retoño. Dudó entre dejarlo crecer o eliminarlo, pero decidió dejarlo, aunque con dudas sobre si sería capaz de desarrollarse. Pero lo hizo. El retoño se fue buscado la vida y el sol por derroteros diferentes al de la planta matriz, creció en horizontal alejándose de la sombra de la planta grande que le impedía alimentarse de la luz y el sol. Y lo ha logrado, dijo. Concluyó señalando que no era preciso añadir más aclaraciones para entender la metáfora.

La cosa es que yo conozco esa planta, aunque no recuerdo al retoño que nació a sus pies. Y, como también lo conozco a él, no me fue difícil entender la analogía. Supongo que quería decirle a María que ella ya había crecido y que tiene que independizarse. Se supone que independizarse de mí, que soy esa planta grande que le roba luz y sol. Estoy de acuerdo en lo de independizarse y en lo de disponer de luz y sol propios. ¿Qué padre podría no estarlo? Pero más allá de lo que pueda suponer, de ventajas y desventajas, el tener un padre o una madre que han tenido suerte en la vida, no sé si mi ramaje podría hacer ya ese daño. Lo bueno (o malo) del otoño (también el otoño de la vida) es que te quedas pelao y todo son grietas a través de las cuales se filtra toda la luz y el sol disponibles. Lo que buscas, ante todo, es que esos retoños crezcan, se expandan y se conviertan en nuevas plantas. De todas formas, es una bonita metáfora, amigo Felipe, y traída a cuento con un atinado propósito.

La otra profesora miembro del Tribunal era la colega murciana Paz Prendes, catedrática de Didáctica y Organización Escolar, como yo. Estuvo simpática y amable. Coincidió con María en la idea de que preparar el Proyecto Docente para una oposición es una ocasión estupenda para repensar la propia práctica docente. Así lo había planteado María en su exposición y ella, Paz, aseguró que así era como ella lo había vivido en sus oposiciones. Repitió la constatación de que la candidata tenía un currículum vitae más que suficiente y muy bien alineado con lo que había sido su vida. Se sintió muy congratulada con que María contara con experiencia de trabajo vinculada a las aulas hospitalarias, con las que también había colaborado ella misma en diversas ocasiones. Mostró coincidencia también en la necesidad de transferencia de conocimientos e ideas como condición de la buena docencia e investigación. Lo que hacemos debe estar orientado, decía, a dejar impacto en la sociedad. Y ese propósito era patente en todo lo que María había presentado en su exposición.

Siguiendo con su Guía Didáctica le pidió que explicara un poco más lo del 10% de la calificación atribuida a las aportaciones personales del estudiante, condición que se había convertido en Murcia en exigencia institucional. Y acabó felicitándola por el proyecto de investigación presentado. La felicitaba por centrar su proyecto en la etapa 0-3, temática que, pese a su importancia básica en el desarrollo de la educación, está exageradamente ausente en las agendas académicas y en las convocatorias oficiales de ayudas a la investigación. Le animó en ese sentido a que formalizara su propuesta, la transformara en una investigación orientada (que no se quedara en una mera innovación docente) y la presentara a una próxima convocatoria de proyectos nacionales de investigación. Ella que preside en la actualidad la Comisión que evalúa los proyectos y concede las ayudas, le veía buenas posibilidades de convertirse en un proyecto subvencionado. Y acabó felicitándola y anunciándole que contaba con todos sus parabienes en la prueba que se estaba realizando.

El cierre de las intervenciones del Tribunal corrió a cargo de la presidenta del mismo, la profesora Margarita Pino, catedrática de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Vigo. Ella conoce bien a María y era de esperar que la apoyara en este tránsito a profesora Titular. Y eso fue lo que pasó. Tras agradecer al Dpto. su nombramiento para presidir el Tribunal se declaró encantada de poder contar, aunque hubiera sido de forma azarosa (de los tres miembros iniciales, dos de ellos tuvieron que desistir por estar de baja, de manera que la única que quedaba el tribunal original era ella), con colegas tan apreciados como Paz y Felipe. Del curriculum vitae de María dijo que, estando ya habilitada para la plaza, sobraban consideraciones, salvo para manifestar que era más que suficiente. Me metió a mí en el ajo, diciendo que era un currículo apegado a mí, pero con una orientación progresivamente más independiente. Hizo anotaciones cariñosas sobre el Proyecto Docente y la guía didáctica y se declaró encantada con la propuesta de investigación por el enorme impacto que algo así tendría en la formación del alumnado. Hizo hincapié en que la mezcla entre teoría y experiencia práctica ya se ha demostrado eficaz, pero el planteamiento que hace María aporta sobre esa excelente combinación, el reclamo de ir transitando de de una atención a los niños y niñas basada en la “intuición”, tan presente en la etapa de infantil, a una forma de actuación educativa basada en “evidencias” obtenidas a través de la documentación. Necesitamos, decía, que lo que hagamos en educación, sin perder la dimensión intuitiva y artística siempre necesarias y más aún en la etapa de Infantil, vaya teniendo una base científica que lo legitime.

 A todas estas, ya había llegado el primer aviso de conserjería de que se nos estaba acabando el tiempo. Pero quedaba la respuesta de María a las intervenciones del Tribunal. Antes de buscar otras alternativas, María se comprometió a hacer su intervención de respuesta de forma inmediata y rápida. Y eso fue lo que hizo. Les agradeció sus aportaciones y les aseguró que las tomaba todas ellas en cuenta. Justificó las ajustadas pretensiones de su proyecto de investigación por el contexto claramente didáctico en que se había concretado: lo que ella quería era que esa idea de mezclar docencia e investigación aplicada acabara integrando a más profesores y extendiéndose a otras materias de la titulación hasta convertirse en una especie de estilo propio de la Facultad de Ourense, formando parte de su Modelo Educativo. Explicó el porqué de la presencia de escuelas infantiles internacionales en el proyecto y algunos otros aspectos del proyecto que por las prisas pudieron quedar poco claros. Y sin más, agradeció de nuevo las aportaciones del Tribunal cerrando su intervención.

Los otros dos miembros del tribunal renunciaron a un segundo turno de preguntas, pero la presidenta aún le comentó alguna cosa, pero más de cariño sobre su espíritu humilde y poco pretencioso. Y con esto quedó concluida la fase interactiva de la prueba. La candidata y su público salimos fuera y los miembros del tribunal se quedaron para tomar la decisión definitiva, redactar el acta y cumplir con los requisitos administrativos. Tardaron un poco en llamarnos para hacer público el resultado, pero nadie tenía preocupación alguna sobre ello. Después llamaron, se leyó el acta y su propuesta positiva de María Zabalza para ocupar la plaza de Titular de Universidad del área de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Vigo en la Facultad de Educación y Trabajo Social del Campus de Ourense.

Después vinieron las enhorabuenas, los abrazos y las fotos. Y por supuesto, el obligado convite a cenar a los miembros del tribunal, al que nos incorporamos Maribel Doval, Luca y yo mismo como meritorios del día. Y fue un momento estupendo. Es curioso cómo fuera del contexto académico el equilibrio de identidades se modifica y dejamos de ser profesores para ser lo que al final somos: padres y madres o abuelos, tipos normales de con una edad y una mochila vital a la espalda, gente dispuesta a entablar una relación afectuosa y a compartir experiencias cotidianas. Las viandas y el vino ayudan, desde luego, porque potencian la expresividad y diluyen los filtros, pero lo más interesante es que cambia la mirada con que nos vemos y, a nada que te esfuerces y te pongas en situación, se pasa bien, te ríes y disfrutas. Eso fue lo que pasó, que nos fueron sirviendo productos gallegos riquísimos (incluidas las anguilas, que tienen su aquel), regados con buenos vinos (godello y rioja) y seguidos de dulces pecaminosos. Nadie tenía prisas por concluir y eso que nosotros teníamos que volver a Santiago. Teníamos reservado el tren a las 10:45, pero una vez más llegaba con hora y media de retraso. Y casi lo agradecimos porque eso nos permitió cenar con sosiego y regresar en coche con Maribel y cien kilómetros por delante para continuar con nuestra fiesta.

En fin, preparas la oposición durante meses, estás al borde de un ataque de nervios durante semanas, realizas la prueba durante un par de horas y lo celebras con el tribunal durante otro par de horas. Y ya eres funcionaria para toda la vida. Suelen decir los mexicanos que “quien se hace funcionario está en el buen camino”. Y no es que sea un camino descansado, al menos en la docencia universitaria, pero sí que es un camino despejado que, si lo sabes llevar bien, resulta apasionante y lleno de desafíos. Así lo he vivido yo, y espero que ese sea el futuro profesional por el que María transite a partir de ahora. Amén!